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al servicio de las “nuevas fronteras”

Amadísimos hermanos y hermanas:

1. ¡Bienvenidos! Os saludo cordialmente a cada uno de vosotros, sacerdotes y laicos, reunidos en Roma para participar en las jornadas de reflexión sobre la carta apostólica Novo millennio ineunte y sobre las perspectivas que tracé en ella para el futuro de la evangelización. Y saludo especialmente a vuestro prelado, el obispo monseñor Javier Echevarría, que ha promovido este encuentro con el fin de potenciar el servicio que la Prelatura presta a las Iglesias particulares en las que se hallan presentes sus fieles.

Estáis aquí en representación de los diversos componentes con los que la Prelatura está orgánicamente estructurada, es decir, de los sacerdotes y los fieles laicos, hombres y mujeres, encabezados por su prelado. Esta naturaleza jerárquica del Opus Dei, establecida en la constitución apostólica con la que erigí la Prelatura (cf. Ut sit, 28 de noviembre de 1982), nos puede servir de punto de partida para consideraciones pastorales ricas en aplicaciones prácticas. Deseo subrayar, ante todo, que la pertenencia de los fieles laicos tanto a su Iglesia particular como a la Prelatura, a la que están incorporados, hace que la misión peculiar de la Prelatura confluya en el compromiso evangelizador de toda Iglesia particular, tal como previó el concilio Vaticano II al plantear la figura de las prelaturas personales.

La convergencia orgánica de sacerdotes y laicos es uno de los campos privilegiados en los que surgirá y se consolidará una pastoral centrada en el “dinamismo nuevo” (cf. Novo millennio ineunte, 15) al que todos nos sentimos impulsados después del gran jubileo. En este marco conviene recordar la importancia de la “espiritualidad de comunión” subrayada por la carta apostólica (cf. ib., 42-43).

2. Los laicos, en cuanto cristianos, están comprometidos a realizar un apostolado misionero. Sus competencias específicas en las diversas actividades humanas son, en primer lugar, un instrumento que Dios les ha confiado para hacer que “el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura” (ib., 29). Por consiguiente, es preciso estimularlos a poner efectivamente sus conocimientos al servicio de las “nuevas fronteras”, que se presentan como desafíos para la presencia salvífica de la Iglesia en el mundo.

Su testimonio directo en todos esos campos mostrará que sólo en Cristo los valores humanos más elevados alcanzan su plenitud. Con su celo apostólico, su amistad fraterna y su caridad solidaria podrán transformar las relaciones sociales diarias en ocasiones para suscitar en sus semejantes la sed de verdad que es la primera condición para el encuentro salvífico con Cristo.

Los sacerdotes, por su parte, desempeñan una función primaria insustituible: la de ayudar a las almas, una a una, por medio de los sacramentos, la predicación y la dirección espiritual, a abrirse al don de la gracia. Una espiritualidad de comunión valorará al máximo el papel de cada componente eclesial.

3. Queridos hermanos, os exhorto a no olvidar en todo vuestro trabajo el punto central de la experiencia jubilar: el encuentro con Cristo. El jubileo fue una continua e inolvidable contemplación del rostro de Cristo, Hijo eterno, Dios y hombre, crucificado y resucitado. Lo buscamos en la peregrinación hacia la Puerta que abre al hombre el camino del cielo. Experimentamos su dulzura en el acto humanísimo y divino de perdonar al pecador. Lo sentimos hermano de todos los hombres, guiados hacia la unidad por el don del amor que salva. Sólo Cristo puede apagar la sed de espiritualidad que se ha suscitado en nuestra sociedad.

“No, no será una fórmula lo que nos salve, pero sí una Persona y la certeza que ella nos infunde: ¡Yo estoy con vosotros!” (ib., 29). Al mundo, a cada uno de nuestros hermanos los hombres, los cristianos debemos abrir el camino que lleva a Cristo. “Tu rostro busco, Señor” (Sal 27, 8). El beato Josemaría, hombre sediento de Dios, y por eso gran apóstol, solía repetir esa aspiración. Escribió: “En las intenciones sea Jesús nuestro fin; en los afectos, nuestro amor; en la palabra, nuestro asunto; en las acciones, nuestro modelo” (Camino, 271).

Con este deseo, a la vez que encomiendo a la intercesión de María vuestro compromiso de oración, de trabajo y de testimonio, os imparto con afecto mi bendición.

“Encontrarás Dragones”, tiene muy buena pinta

Gran parte de mis amigos me han preguntado por la peli ENCONTRARÁS DRAGONES (There be Dragons). Consideran que sé algo de cine y mucho del Opus Dei y quieren que les recomiende ir al cine el 25 de marzo de 2011, que es el viernes que se estrena en España -y en el mundo-, ya que igual que hizo con La Misión hace ahora 25 años, España es el primer país del mundo en el que se estrena.

Resumidamente RECOMIENDO VERLA. Tiene muy buena pinta.No resumidamente, me alegro de que me hagan esa pregunta. Agárrense:

Trailer en castellano:

He leído todo lo que he pillado sobre esa peli, soy amigo de la peli en facebook y seguidor en twitter, he visto varios trailers y he leído o visto entrevistas al director sobre este trabajo. Casi todo está (o estará en unos días -o unas horas- al alcance de cualquier fortuna en wikipedia (bajo el título ENCONTRARÁS DRAGONES o THERE BE DRAGONS). También están bien surtidas -y más que lo estarán de aquí al 25 de marzo- las webs oficiales de la peli en español o inglés.

En este blog -dirigido sobre todo a mis amigos, que son bastante más frikis que yo mismo, aunque tal vez no todos tengan un blog activo de fotos de tapas de alcantarillas- he ido enlazando algunas de las cosillas que los autores iban haciendo públicas y yo pescaba por aquí o por allá. Concretamente, hablé algo de la peli en junio de 2009, septiembre de 2010 y noviembre de 2010. Poca cosa, pero con enlaces significativos para ver cómo las noticias sobre algo en proceso de elaboración incluyen todavía más imprecisiones que las que se refieren a hechos ciertos, completos y verificables.

Total, que de todas las lecturas mencionadas (a las que creo de justicia añadir el recorte del otro día de El Mundo) deduzco que la peli no es sobre el Opus Dei, aunque el protagonista hace el papel de San Josemaría, y también deduzco que no soy el espectador ideal para disfrutarla al máximo, pues al estar INSPIRADA EN HECHOS REALES que yo conozco, temo que me voy a pasar la peli comparando la inspiración de Joffé con la realidad que yo he leído montones de veces; pero en todo caso, estoy deseando verla.

Más.

Para concocer a San Josemaría y el Opus Dei, hay muchas posibilidades audiovisuales, como todo lo que se ofrece en el canal oficial de Youtube del Opus Dei o el de San Josemaría (que por cierto, tiene hasta un vídeo sobre San Josemaría y la guerra civil); y que dentro de todo ese material es especialmente espectacular la serie de vídeos breves en los que se puede ver a San Josemaría en persona hablar en directo, PERO qué quieren que les diga, apetece ver una historia sobre el perdón… con estos mimbres en manos del director de los Gritos del Silencio.

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